Cómo actuar con los hijos depresivos

La depresión sumerge a la persona en un estado de apatía completa en la cual, no se ve salida ni cosa por la que merezca la pena luchar. Una persona depresiva está enferma y, aunque no es incurable, es una de las enfermedades más complicadas de tratar.

La oscuridad en que se cierne el ambiente de un depresivo puede incluso, trastocar el alrededor sin embargo, es importante mantener el norte y saber ayudar a la persona que lo necesita.

La forma en que debemos actuar con los hijos depresivos no es otra que mediante la comprensión; debemos tener consideración con lo que está pasando nuestro hijo y tratar ayudarle en lo que podamos.

Siempre es bueno en estos casos, solicitar ayuda a un especialista que sepa tratar el tema y sobre todo, que nos de una buena solución para nuestro hijo. El proceso con un hijo depresivo es incierto, puede durar meses e incluso años y en los casos mas graves, quedar como algo crónico. Acuda al médico para que él le diga que es lo mejor para el caso de su hijo.

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Cómo ayudar a un depresivo

La depresión es una enfermedad cada vez más frecuente en las sociedades desarrolladas. La mayoría de las veces se presenta como un trastorno menor que puede ser superado por la persona sin ayuda, pero en los casos establecidos se necesita un tratamiento psiquiátrico específico.

Con frecuencia no se aprecia el profundo abatimiento que sufren los pacientes que experimentan una depresión severa. De hecho, uno de cada seis enfermos se suicida. Se piensa que el número sería aún mayor si las personas no estuvieran tan sumamente apáticas, ya que cualquier idea, incluida la del suicidio, les resulta trabajosa a la hora de llevarla a la práctica.

El tratamiento de la depresión se apoya en dos pilares fundamentales. El tratamiento psicológico o psiquiátrico y el farmacológico propiamente dicho. Cada uno de ellos se complementa con el otro y en ocasiones el psicológico puede ser suficiente. Sin embargo, los fármacos juegan su papel en el tratamiento, ya que colaboran a elevar el estado de ánimo y facilitan la relación con el psicólogo y con el entorno que rodea al paciente, factores básicos para mejorar las expectativas del tratamiento.

Las técnicas psicológicas que se pueden aplicar en la depresión son variadas. Tanto la línea psicoanalista como las terapias de grupo o las técnicas conductistas tienen utilidad en este terreno. Existen estudios en este sentido que demuestran que una simple charla con el médico de familia tiene el mismo efecto beneficioso en los enfermos leves que un curso de tratamiento con algunos de los fármacos antidepresivos expuestos con anterioridad.

El tratamiento antidepresivo, sea psicológico, farmacológico o mixto, puede ayudar a las personas con una depresión a cambiar los sentimientos de autoestima. En cualquier caso no es un remedio milagroso. las personas que conviven con un enfermo de estas características no deben esperar resultados brillantes en un corto lapso de tiempo. Es necesario que muestren hacia el enfermo una conducta amigable, paciente y cariñosa. El enfermo lo agradecerá y, aunque mientras se prolonga la depresión no manifestará una respuesta positiva, cuando ha desaparecido el cuadro podrá expresar lo mucho que le ayudó esta postura de sus familiares y amigos.

La técnica empleada en ocasiones de apartar al enfermo de su entorno habitual, es decir, “mandarlo de vacaciones” no es siempre efectiva. Si el enfermo está severamente deprimido, el hecho de apartarlo de su entorno habitual puede ser perjudicial. No hay que olvidar que el enfermo está en un estado de inhibición psicomotora en el cual, el decir “buenos días” a una persona desconocida puede costarle un esfuerzo sobrehumano.